Alfredo Castañeda

México, 1938 – Madrid, 2010.

En 1956 ingresa en la UNAM en la carrera de arquitectura. Antes de acabar sus estudios emprende un viaje por Europa, donde visita, Francia, España y Portugal, países en los que va a centrar sus intereses en torno a la pintura.
En 1964 obtiene el título de Arquitecto, no obstante, su verdadera pasión se revela a través de la pintura y la poesía.
En 1969 Castañeda expone por primera vez de forma individual en la Galería de Arte Mexicano; a partir de este momento toma la decisión de dedicarse exclusivamente a la pintura , y asi fue, desde 1971, fecha en que expone nuevamente en la Galería de Arte Mexicano, y por primera vez, en el extranjero, presenta su primera muestra individual, en la Lambert Gallery de los Ángeles.
En 1971 participa en una exposición colectiva presentada en la Baukunst Koln en Colonia (Alemania) donde junto a artistas como Leonora Carrington o Alberto Gironella exponen bajo el título El espíritu del surrealismo.
Ligada a esta exposición, la obra de Castañeda ha sido a menudo clasificada dentro del movimiento surrealista. “Porque el surrealismo es una actitud ante la vida y el arte más que una escuela estética. Y la actitud de Castañeda, con su búsqueda sonriente, auténtica y desenvuelta de una trascendencia, puede coincidir en algunos momentos con el surrealismo más afortunado”.
No obstante, su producción está impregnada de un fuerte carácter personal que se mantiene al margen de clasificaciones, ajeno a las corrientes y a los estilos.
Dentro de su producción artística, Castañeda nos sorprende con innovaciones originales: encierra, en capelos o vitrinas, dibujos y pinturas realizados en papel que previamente arruga. En 1976 presenta Del común de los Santos, exposición en la Galería de Arte Mexicano donde muestra por primera vez este tipo de obras.
En 1978 Alfredo Castañeda hace su primera incursión al mundo del autorretrato, principalmente a través de las obras El extraño secreto y ¿Quién me librará?
En 1980 vive durante un año en la ciudad de Wilmington, Delaware, en los Estados Unidos, para trasladarse el año siguiente, 1981, a la ciudad de Cuernavaca.
En 1983 en Nueva York de la mano de la Galería Mary-Anne Martin / Fine Art expone en Ten artists from the Galería de Arte Mexicano, a partir de esta fecha el artista expondrá con regularidad en la galería neoyorquina.
En 1993 Castañeda de la mano de sus galerías Galería de Arte Mexicano y Mary-Anne Martin/ Fine Art, participa en ARCO. El stand se concibe a modo de instalación. A través de una selección de obras se genera una muestra titulada: “Los pasos comunicantes” Retablo de Búsqueda o Búsqueda de Retablo.

Freijo Gallery presenta en este proyecto la figura de un artista excepcional, un visionario, un buscador de sueños… Alfredo Castañeda.

Castañeda iba a realizar una exposición en otoño de 2011 en Freijo Gallery, debido a su fallecimiento el proyecto se ha visto truncado, sin embargo el deseo por difundir su obra continúa vivo desde esta galería.

 

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Oyente nº 3, 1980

Quisiera pintar con los ojos cerrados…

La producción plástica de este arquitecto-poeta mira hacia el espíritu.

“Quisiera pintar con los ojos cerrados…”…quisiera escuchar mi alma.

A través de un lenguaje propio, que hace inconfundible su obra, Castañeda nos presenta un mundo volcado hacia el interior, hacia la introspección… una visión que nos sitúa en un espacio onírico, perteneciente al mundo del inconsciente, alejado de lo terreno. Su mundo: desnudo y compartido. Misterioso.

Los resquebrajamientos, las divisiones internas, la multiplicación y disgregación de las formas pueblan estos cuadros llenos de misterio, convirtiéndose en recursos constantes de su obra; recursos que van acompañados siempre de un personaje que habita todos sus rincones. El omnipresente personaje no es otro que el propio Alfredo Castañeda, quien se autorretrata al igual que hicieran Frida Kahlo o el propio Magritte:

“En mi obra hay dos elementos constantes. Uno soy yo: podría ser una silla o una manzana que tomara mi lugar. El otro elemento es un vacío que es el terreno a través del cual puedo llegar a la verdad. Mi pintura es religiosa”

Partiendo de una concepción religiosa de la obra de Castañeda podemos arribar, a bordo de uno de sus barcos, a distintos puertos: diálogos con el vacío, citas con uno mismo, horizontes infinitos, la familia, lo sagrado… todos estos horizontes tienen un punto común, la sensación de que nos encontramos inmersos en un profundo y fascinante sueño.

La literatura y la fotografía forman también parte del universo creativo del artista. Castañeda introduce en su obra la fotografía y lo hace como un retazo rescatado del pasado. Toma fragmentos de viejas fotografías y recompone la imagen generando la sensación de un instante salvado.

Asimismo, la palabra juega un papel especial dentro de su obra. Estrechamente ligado al mundo de la literatura, se sirve de ella en su obra pictórica. Su profundo interés por el mundo medieval le pone en contacto con textos místicos y con imágenes del pasado.

Crea un conjunto de poemas y los ilustra. Son editados en México bajo el título Libro de horas, en él, la pintura y poesía dialogan; a este respecto se considera como “la poesía escrita de Alfredo Castañeda es una extensión natural de su poesía pintada”.

Castañeda toma citas y fragmentos literarios para algunos de sus títulos, como ocurre en el cuadro titulado …y con esta coincidencia el conocimiento matutino se hizo manifiesto en su corazón (1981), extraído de una cita de Meister Eckhart.

HORA DE PREGUNTAR:

¿Y por dónde podremos llegar?
Le preguntamos.
Entonces se acercó a nosotros y, sonriendo,
Señaló primero nuestras manos
Y luego nuestro corazón.

Autorretratos.

“En mi caso, yo busco mi propio rostro, porque a través del tiempo he visto que voy cambiando. La reflexión que me hago es “finalmente, ¿quién soy?” y es buscar ese yo verdadero que todos tenemos. Porque no somos el de afuera, es otro yo, que es el que me imagino que seguirá cuando llegue el momento de morir. Para mí, que creo en otra vida, es pasar a otra habitación y lo que yo busco en ésta es ese rostro que no va a cambiar”.
Entrevista El País, 05, Octubre, 2007

“La presencia de Alfredo Castañeda en su obra se puede comparar con la figura de Frida Kahlo. El autorretrato del artista ilumina la cara de la gran parte de los personajes de su obra. A través de una selección de obras se puede hacer hincapié en esta constante de su obra y realizar analogías con material fotográfico.”

Bajo el título “Horizontes” se agrupan un conjunto de interesantes óleos que presentan como elemento común el juego de la línea del horizonte. En este sentido es posible experimentar con el espacio expositivo, ubicando los lienzos a distintas alturas, en función de dónde se ubica la línea del horizonte y permitiendo una interrelación más activa con el espectador. Se hace presente la relación, aunque indirecta, de la obra de Castañeda con los pintores románticos del s. XIX: los paisajes infinitos, los prados vacíos, la soledad, el silencio…