Dario Villalba

Nace en San Sebastián en 1939. Es licenciado en Bellas Artes y Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid (España).
En 1958, pinta en París en el taller de André Lhote durante unos meses.  En 1962 recibe una beca para estudiar en la Universidad de Harvard, lo que supone una serie de exposiciones en EEUU.
Desde mediados de los años sesenta aborda la problemática de los últimos movimientos artísticos bajo una óptica personal, utilizando muy prematuramente la fotografía como pintura. Emplea la trama fotográfica, fría y distanciadora, paradójicamente, como pintura, es decir, como vehículo que transmite todo tipo de actitudes o pulsiones anímicas.
Su primer gran reconocimiento internacional fue en 1970 tras la presentación en la XXXV Bienal de Venecia, de los llamados encapsulados rosas,  que a partir de 1971 se librarán de todo cromatismo. Estos nuevos encapsulados,  inmersos en cápsulas de metacrilato, estarán ya realizados en tela fotográfica emulsionada, en argenta foto-linen.
Obtiene el premio Internacional de Pintura de la XII Bienal de Säo Paulo en 1973.
Así mismo, en la década de los 70 expone en grandes museos europeos: Künstlerhaus, Viena, Heidelberg Kunstverein, Heidelberg, Palais des Beaux-Arts, Bruselas, Louisiana Museum, Humlebaek, Dinamarca, Museum Boymans-van Beuningen, Rotterdam, Stadt Museum Bochum, Bochum, Alemania, Frankfurter Kunstverein, Francfort, Sonja Henie-Niels Onstand Foundation, Hovikooden, Noruega y en galerías privadas: Galleria del Naviglio, Milán, Galería Vandrés, Madrid, Espace Pierre Cardín, París, entre otras.
En 1983 recibe en España el premio Nacional de Pintura “por su capacidad de integración sintética en diálogo permanente con las corrientes de vanguardia”.
En la década de los 80 participa en muestras individuales y colectivas por EEUU: en Charles Cowles Gallery en 1982, en el Guggenheim en 1980 “New Images from Spain”, en 1983 “Acquisition Priorities: Aspects of Postwar Painting in América. Recent European Painting” y en el MOMA en 1984, “An International Survey of Recent painting and Sculpture”.
En 1987 forma parte de la exposición “Cinq siècles d’Art Espagnol: l’imagination nouvelle. Les années 70-80” en el Museo de Arte Moderno de París.
En 1994 el I.V.A.M. (Instituto Valenciano de Arte Moderno) le organiza una exposición antológica. Esta exposición se hizo itinerante al año siguiente por “The National Museum of Contemporary Art Oslo”.
Se exponen una parte  extensa de sus DOCUMENTOS BASICOS, en el CGAC (Centro Gallego de Arte Contemporáneo) en Santiago de Compostela de marzo a mayo de 2001.
El 17 de noviembre de 2002 hace la lectura de su entrada como miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid, España).
En 2003 le es impuesta la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes por Su Majestad el Rey en Granada.
En 2007 el MNCARS hace una importante retrospectiva de su obra, desde 1957 a  2007, donde escribe un importante artículo para el artista el Excmo. Sr. D. Francisco Calvo Serraller llamado “Piedad”.

En 2014 expone por primera vez en la Galería Freijo, en Madrid, TESTIGO DOCUMENTAL. EL PODER DE LA IMAGEN EN DARIO VILLALBA, dentro del marco PhotoEspaña 2014. La galería edita un catalogo con texto de Don Francisco Calvo Serraller.

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TESTIMONIOS DEL AUTOR:

-“La biografía de cada obra está unida a mi propia biografía”

-“El artista debe ser plenamente consciente de la época en que ha nacido, cuáles son sus fantasmas o padres que asesinar, o, por el contrario, continuar y acariciar el apasionante flujo de la historia del arte”.  (De  su discurso de ingreso a la Academia de Bellas Artes, 2002 )

-”A mí la muerte me preocupa mucho, como creo que debería preocupar a todo creador” declara Darío Villalba en 1978 durante una entrevista que le hace Santiago Amón.

– “Estoy impreso en carne,  mi trayectoria creativa es un constante sabotaje de lenguajes”

-“Jamás he deformado nada”, afirma en el artículo que encabeza la exposición desarrollada en la Fundación Pilar i Joan Miró en Palma de Mallorca en 1998, titulada Todo muro es una puerta. “Pienso que, aún tratando temas aparentemente tan desagradables como el estado pétreo de los muertos, la adolescencia castrada, el escalofrío sobre la piel, la vejez o la recuperación del cuerpo cansado, ha primado sobre todo ello una presencia casi magnética de tensión, belleza y luz”.