Espejulacciones | 6 Noviembre – 5 Diciembre 2018

Presentamos el diálogo entre los artistas mexicanos, Fernando Llanos (México, 1974) y Felipe Ehrenberg (México, 1943 – 2017):

Yo tenía 15 o 18 años de haberme ya dejado ir, entonces la corriente ya me había llevado, cuando recibo sus favores como artista/curador (de Llanos) y él va a revitalizar lo que hago y yo le voy a poder pasar mis experiencias de vida.” Felipe Ehrenberg[1]

“La última vez que vi con vida a Felipe Ehrenberg fue una semana antes de su muerte en su casa en Ahuatepec, Morelos. Viajé durante seis horas en camión desde Morelia, Michoacán, para poder sentarme a trabajar con él en su frondoso jardín.

Nuestra galerista Angustias Freijo nos invitó a hacer una exposición en conjunto donde mostráramos los paralelismos temáticos, formales o conceptuales que existen en nuestro cuerpo de obra. Como curé su retrospectiva Manchuria sabía a ciencia cierta que existen muchos vínculos entre su trabajo y el mío. Quizá porque a los diez y ocho años había tomado durante una semana su famoso taller titulado El arte de vivir del arte, y seguí muchos de sus consejos al pie de la letra desde muy temprana edad, o quizá porque nuestra producción es tan extensa y diversa, que con cualquier artista que se nos compare rápidamente encontraríamos algunos puntos en común. Haiga sido, como haiga sido[2], dado que nos encantaba inventar jugadas en conjunto, sin dudarlo aceptamos el reto y nos pusimos a pensar que tipo de puentes podríamos establecer.

Esa tarde nos sentamos durante un par de horas a poner piezas sobre la mesa, a discutir qué proyectos dialogaban mejor, que obras partían de similares inquietudes o se habían resuelto de manera parecida. ¿Qué determina el carácter de una obra? ¿Las inquietudes que la detonan o las actitudes y los recursos con las que las resuelves? Al final terminamos con una lista de una veintena de piezas y proyectos, a veces piezas aisladas, en otros casos series que abordan una problemática específica en conjunto. Hechas a lo largo de varias décadas, con ellas se dibujaba un diálogo intergeneracional, que conforme nos acercábamos al aquí y al ahora, reflejaba una potente complicidad todo-terreno basada en una sana amistad.

Cuando publicamos nuestro libro Espejulacciones[3], Ehrenberg mencionó “el paso de estafeta artística a una generación joven de creadores, estoy seguro que mi caso es singular y sintomático por la cercanía que teníamos, pero seguro su influencia se puede rastrear en la mayoría de los artistas mexicanos activos de primer nivel.

Felipe murió un día antes de que yo viajara a Madrid a llevarle las piezas que habíamos seleccionado para la exhibición a nuestra querida galerista Angustias. Con esta exhibición cerramos un pendiente compromiso que adquirimos todos en vida con el cimarrón más querido del barrio de Tepito, el bigote más protagonista del arte contemporáneo mexa, y la voz más agüardientes del Xico de los setentas. Más allá de las herencias conceptuales, agradezco enormemente la amistad y el cariño que permitieron durante muchos años tener por cómplice a mi maestro. Estoy seguro todo esto se seguirá reflejando en mi faena.”

Fernando Llanos, Valle de Guayangareo, México. Octubre 2018

 

[1] Ehrenberg y Llanos se hacen espejo con sus dibujos, Excelsior, 2012. https://www.excelsior.com.mx/2012/12/30/comunidad/877166
[2] Famosa frase del expresidente Felipe Calderón que dijo en la entrevista en Punto de Partida con Denise Maerker.
[3] Publicado por la Universidad de Artes Plásticas de Yucatán, 150 copias, Mérida, diciembre 2012.